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Part Four — The Edge

Afterword

Why I Built This

Nací en Juliaca.

Para los que no conocen Perú: Juliaca está en el altiplano, a 3,800 metros sobre el nivel del mar. Una ciudad de casi medio millón de personas, pero con esa textura de provincia que te hace sentir que el resto del mundo está ocurriendo en otro idioma. Crecí lejos del centro. Los vecinos más cercanos eran empresas petroleras y distribuidoras de alimentos. La casa era grande como una empresa y silenciosa como un convento.

Mi hermano Luis es menor que yo. Mientras esperaba que creciera lo suficiente para jugar juntos, encontré los libros.

Los únicos que había en casa eran de superación personal. Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Paulo Coelho. No sé si fueron la mejor biblioteca de infancia posible, pero fueron la que tuve. Y de ahí se instalaron dos ideas que todavía viven en mí: que los humanos podemos mejorar —todo es mejorable, incluyéndonos a nosotros mismos— y que las historias tienen el poder de construir mundos. Lo segundo lo aprendí también de Harry Potter, que llegó en algún momento de esa época y me rompió la cabeza de una manera de la que nunca me recuperé del todo.


Después vino el resto. Escribí ficción. Poesía. Periodismo. Fundé un periódico.

[JIM: anécdota del periódico]

Fui músico y DJ durante años. Trabajé en publicidad: comerciales, radio, dirigí actores. Fui creador de contenido antes de que esa fuera una carrera con nombre. Emprendí: Pisco Perú, Citigram. Y en algún punto me di cuenta de que no tengo vocación por una disciplina. Tengo vocación por crear. Crear cualquier cosa.

[JIM: anécdota personal sobre los hijos — un momento específico con ellos que conecte con crear]

La campaña del Pisco fue uno de esos momentos que te marcan. Lanzamos una valla en Santiago de Chile que decía "El Pisco es Peruano." Noticia nacional. Internacional. Contribuyó a la conversación sobre el reconocimiento del pisco peruano a nivel mundial. Fue grande en papel. Y emocionalmente está exactamente al mismo nivel que la noche en que construí mi primer software. Porque lo que importa no es el tamaño de la idea. Es lo que significa para ti cuando la ves existir en el mundo.

Empecé sin hablar casi nada de inglés. Hoy estoy liderando una conversación sobre el futuro de la creación que se está dando en inglés, en español, en los idiomas donde estas herramientas están cambiando la industria.


Cuando la IA llegó, algo hizo clic. No solo "esto va a cambiar todo." Sino: este es mi camino. No solo el mío —el de toda la industria creativa. Y como nadie estaba hablando de eso de manera sistemática, decidí ser el primero en intentarlo.

Puede que esté equivocado en algunos bordes. Puede que el mapa que dibujé en este libro tenga errores que el tiempo va a exponer. Pero el mapa había que dibujarlo.

¿Saben cómo empezó todo esto? Una noche quería reservar una cancha de tenis.

[JIM: completar esta anécdota]

Soy padre. Soy creativo. Soy entrepreneur. Soy alguien que creció en el altiplano peruano leyendo libros de superación personal porque no había otra cosa, y que de alguna manera terminó convencido de que puede ser el mejor creativo del mundo. No lo digo con arrogancia. Lo digo con la misma convicción tranquila con la que alguien dice que va a aprender a cocinar. Es una decisión. Es un sistema. Es trabajo.

Solo soy una persona levantando la primera bandera. Estoy seguro de que van a venir miles de creadores a inventar el futuro. Si estás leyendo esto, puedes ser uno de ellos.

Y esa idea —solo imaginar lo que vas a crear— es lo que hace que todo esto valga la pena.